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Juzgan a doctor por interrumpir aborto e inducir parto a víctima de violación

Argentina. El juicio contra el médico Leandro Rodríguez Lastra, jefe de ginecología del hospital de Cipolletti, quien en abril de 2017 aplicó un medicamento a una joven víctima de violación para interrumpir el proceso de aborto que estaba atravesando, dio inicio el 13 de mayo en la misma localidad.

La condena al médico vinculado a grupos fundamentalistas ligados a la jerarquía de la Iglesia, que acompañaron el juicio con una campaña que acusó a las mujeres de asesinas, puede ser de hasta 2 años de prisión e inhabilitación para ejercer la medicina.

Lastra estaba acusado de obstruir este derecho a una joven de 19 años víctima de violación que llegó al hospital cipoleño con un proceso abortivo en curso. Días antes las profesionales del hospital de Fernández Oro habían solicitado la derivación a Cipolletti para interrumpir el embarazo, pero el ginecólogo exigió un informe psiquiátrico, un requisito no establecido en la ley, por lo que se interpretó como una negación a la asistencia sanitaria.

Luego de estar a la espera de una interrupción que nunca se dio, iternaron dos meses a la joven en contra de su voluntad; la obligaron a seguir cursando el embarazo; le indujeron el parto y luego dieron el bebé en adopción. Desde entonces, según afirman quienes siguen el caso muy de cerca, sufre un grave estado de fragilidad que incluyó intentos de suicidio.

El juez, Álvaro Meynet, dio a conocer su veredicto la mañana del martes 21 de mayo, y señaló que en los próximos días informará la pena. La sentencia del magistrado apunta que obstruir un aborto no punible en el hospital, impedir el acceso a este derecho que protege el Código Penal desde 1921, es delito.

R.P., como es identificada en la causa, tenía 19 años al momento del hecho y vivía en Fernández Oro. Según su relato fue abusada en Roca durante una visita a su hermana y descubrió que estaba embarazada el 27 de marzo de 2017 por análisis de sangre que le hicieron en el hospital de Oro. Desde el primer momento dijo que no deseaba continuar con la gestación y amenazó con terminar con su vida si la obligaban a parir.

El doctor admitió, al preguntarle si le suministró a la paciente una medicación para frenar el proceso de aborto, que la joven había iniciado de manera particular presuntamente con el consumo de una pastilla de Misoprostol, que se la dio “porque hice el diagnóstico de amenaza de parto pretérmino”. Según su versión, “sabía que la paciente tenía un embarazo no deseado” pero “no había manifestado que era producto de una violación”.

Desde el juzgado, tras la noticia, las organizaciones de mujeres señalaron que el veredicto de este juicio puede marcar un precedente, ya que se trata del primer proceso de este tipo. «Es un mensaje claro para que realmente se cumpla la ILE», dijeron.

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