Ricos en Europa se refugian en casas de campo y playas ante pandemia de COVID19

Ricos en Europa se refugian en casas de campo y playas ante pandemia de COVID19

Podrían ser responsables de la propagación del virus en pequeñas ciudades y zonas rurales.

Isla de Noirmoutier, Francia.

A raíz de la contingencia sanitaria en todo Europa, además del miedo que azota las grandes urbes por la rápida propagación del coronavirus, se han detonado otro fenómeno, como el malestar que genera la desigualdad social, esto debido a que miles de familias en las principales ciudades han invadido pequeños poblados cerca de playas o bosques.

En Francia y por toda Europa, los citadinos ricos han abandonado los epicentros de la crisis para dirigirse a sus casas de descanso, donde la proximidad con el mar o las montañas hace más tolerable el encierro y una conexión a internet decente les permite trabajar a distancia.

Por desgracia, también generan temor debido a la posibilidad de que traigan con ellos el virus a regiones donde hay pocos hospitales capaces de lidiar con un aumento repentino de enfermos y porque ponen en mayor riesgo a los residentes locales, entre quienes, por lo regular, hay más ancianos con recursos limitados.

Quizá más que cualquier otra cosa, la huida hacia las casas de descanso ha caldeado los ánimos por algo que la pandemia global hace cada vez más evidente: la creciente brecha entre ricos y pobres.

Más que en cualquier otra parte, ese enojo está a flor de piel en Francia, que tiene 3,4 millones de casas de descanso, muchas más que cualquiera de sus vecinos, y cuya política interna ha experimentado gran agitación desde hace algunos años debido al debate en torno a la desigualdad.

A diferencia de la clase que tiene casas de descanso, gran cantidad de europeos se enfrentan a la posibilidad de pasar semanas en cuarentena dentro de espacios reducidos. Algunos han sido despedidos, mientras que otros deben seguir trabajando, en ciertos casos con poca protección, en empleos que les pagan poco, como cajeros de supermercados o repartidores, y que involucran contacto con otras personas.

El gobierno francés instó a sus ciudadanos a trabajar desde casa para retardar la propagación del virus. Sin embargo, por temor a que algunos se negaran a trabajar debido a los riesgos de salud, el ministro de Finanzas Bruno Le Maire, exhortó a los empleados que se dedican a “actividades esenciales para el funcionamiento del país a ir a sus lugares de trabajo”.

En Italia, el país europeo con más infecciones y muertes, muchos residentes del norte, región devastada y la primera en ordenar el cierre de emergencia, huyeron al sur. A pesar de no contar con cifras comprobables, algunos funcionarios del sur creen que las nuevas infecciones se deben a ese flujo del norte. La semana pasada, Ruggero Razza, miembro del consejo regional de Sicilia dedicado al tema de salud, afirmó en la televisión que muchas de las nuevas infecciones en Sicilia (846 tan solo ese día) se debían al flujo de casi 40 mil personas que habían llegado de otras regiones.

En España, el expresidente José María Aznar, empacó sus maletas y abandonó Madrid el mismo día que la capital cerró las escuelas y universidades para dirigirse a su villa de verano en Marbella, un centro vacacional ubicado en el Mediterráneo que es muy popular entre las celebridades. Esa decisión enfureció a muchos en redes sociales, donde se multiplicaron las voces que exigían monitorear a Aznar y encerrarlo en su villa. NewYorkTimes.

Deja una respuesta