columna 06 Septiembre 2023

ESPIRITISMO, BRUJERÍA Y MAGIA NEGRA EN LA POLÍTICA MEXICANA, POR INCREÍBLE QUE PAREZCA.

JIRONES DE NUESTRA HISTORIA

Por: José Luis Jaramillo Vela

Francisco Ignacio Madero González es quien introduce ésta práctica en México

El espiritismo surge en Francia en 1857, fundado por el filósofo y escritor francés Allan Kardec, como un movimiento filosófico y esotérico que sin embargo tenía como principal eje motor, a Dios en su concepto filosófico de un ser supremo. En 1886, Francisco I. Madero, muy jovencito parte a estudiar a Culver, Indiana, luego a Baltimore, Maryland a estudiar su carrera de Ingeniero Agrónomo, una vez terminada, de ahí se va a París donde estudia en la prestigiosa Escuela de Estudios Superiores de Comercio, de donde se graduó como Licenciado en Comercio y Perito Comercial y Mercantil; por último, va a la Universidad de California Berkeley, donde hace un posgrado en Agricultura y trabaja en la misma Universidad en su Departamento de Agricultura.

Tras diez años en Estados Unidos y Francia, regresa a México en 1896, pero ya viene muy cambiado; durante su estancia en París adoptó y abrazó con enorme devoción el Espiritismo, disciplina a la que se dedicó el resto de su vida, al grado tal de que en sus residencias de Parras, Coahuila y en la Ciudad de México, construyó un cuarto especialmente acondicionado para las sesiones espiritistas a las que invitaba a amigos, que luego se hicieron adeptos y el movimiento fue creciendo, aunque no eran sesiones públicas, puesto que se movían digamos que de manera clandestina, como una especie de sociedad secreta, pero e movimiento crecía.

De la masonería al espiritismo.

Tradicionalmente, la gran mayoría de los presidentes que había tenido México provenían de las logias masónicas; casi todos ellos en diferentes grados dentro de la masonería, cuyo máximo grado es el 33. Desde Guadalupe Victoria y Vicente Guerrero ya la masonería influía en el Gobierno, Legislaturas y Poder Judicial; el Presidente Benito Juárez alcanzó el noveno grado dentro de la organización, en cambio el Presidente Plutarco Elías Calles alcanzó el grado 33 que es el grado máximo y así cada uno con sus diversos grados.

Para 1910, cuando inicia la Revolución Mexicana, Madero estaba completamente metido en el espiritismo, era un consumado “médium” que afirmaba dentro de su círculo de espiritistas que el espíritu de Benito Juárez lo guiaba y

comenzó a basar algunas de sus decisiones políticas en lo que, según él, le asesoraban los espíritus; comentaban sus más cercanos amigos que ante alguna situación que era de difícil decisión, solía decir: “lo consultaré con BJ”.

Antes de la toma de Ciudad Juárez, justo en la Batalla de Nuevo Casas Grandes, Madero le impuso a Villa a Pascual Orozco y al aventurero y mercenario italiano Peppino Garibaldi; muy rápido Villa se dió cuenta de que Orozco era un traidor de marca registrada y de que Garibaldi era un mercenario, aventurero y cazafortunas, pero los espíritus habían hablado y habían influido en Madero; a pesar de todo, Villa tomó Ciudad Juárez, pero ya Pascual Orozco le había propuesto a Villa traicionar al “loco” de Madero, a lo que Villa de, manera tajante y leal se negó y rompió para siempre con Pascual Orozco; una sola batalla le bastó a Villa para conocer al verdadero Pascual Orozco.

El espiritismo se extiende, la gente ignorante dice que son cosas del diablo; la gente “culta” dice que son cosas de ignorantes; entonces, estamos muy mal.

Los Presidentes de Estados Unidos de principios de siglo XX, Theodore Roosevelt, William Howard Taft y Woodrow Wilson, fieles seguidores la “Doctrina Monroe”, que pregonaba que “América era para los americanos”, veían a Madero como un ser ignorante y lo criticaban por ser espiritista igual que Abraham Lincoln; a Juárez lo tenían catalogado igual, pero sin embargo lo respetaban por haber echado a Maximiliano y los franceses; aún así, los tres, pensaban y lo decían abierta y públicamente (y quizá hoy, todavía tengan razón), que “los mexicanos son un pueblo civilizadamente inferior, que son incapaces hasta de gobernarse a sí mismos”; esas palabras duelen y duelen más cuando te las dice tu vecino de al lado; pero causan heridas muy fuertes cuando sabes que es posible que tu vecino tenga razón y que tú, tu pueblo y tus gobernantes puedan ser unos ignorantes que se dejan llevar por cosas inmateriales.

Para esas alturas, Madero y el espiritismo ya habían influenciado a muchos políticos y generales de la Revolución, como Obregón, Carranza, Calles, Abraham González, Orozco, Pino Suárez y muchísimos más. Villa con todo el respeto y el aprecio que le tenía a Madero, le soltó un rotundo “yo no soy creyente, tampoco soy ateo, pero mucho menos creo en fantasmas” y con esa frase, Villa le sentenció a Madero que el espiritismo no iba con él, y no solo eso, también se encargó de que el espiritismo no permeara hacia sus tropas.

La investigadora Yolia Tortolero Cervantes, explica como Madero hizo todo lo posible por que el espiritismo cundiera por todo el país, incluyendo en la educación de los niños, y para ello financiaba proyectos de todo tipo para influenciar en la educación, en la moral y en el comportamiento social basado en el espiritismo; esto mismo fue alejando a Madero de sus postulados revolucionarios y democráticos por los que la gente votó por él y fue mostrando a un Madero muy diferente al Madero revolucionario; es posible, sin estar comprobado, que esto haya motivado a Victoriano Huerta a conspirar contra Madero, en caso de haber sido así, las formas fueron las peores que pudo haber elegido.

Desde 1901, Madero fundó y presidió la “Sociedad de Estudios Psíquicos de San Pedro”, sus publicaciones sobre espiritismo las firmaba bajo el seudónimo de “Bhima”, con el que se ocultaba de las críticas de la prensa.

Plutarco Elías Calles, fanático del espiritismo

Cuando Calles se hizo adepto al espiritismo fue gracias a la influencia de Madero, entonces Calles era un profesor de escuela en Sonora, que adoptó no solo la práctica del espiritismo, entró también a la Revolución Mexicana; en Calles fue muy notorio el cambio, en la medida en que se adentraba en la práctica del espiritismo; se despertó su ambición de poder y comenzó a formar su grupo político, que terminó por llevarlos a la Presidencia de la República a él y su grupo.

Calles era nombrado el Jefe Máximo de la Revolución y ejerció un período desde 1920 a 1934 en el que fue el verdadero poder tras el trono de los presidentes Adolfo de la Huerta, Álvaro Obregón, él mismo, Emilio Portes Gil,

Pascual Ortíz Rubio y Abelardo L. Rodríguez; a este período de catorce años se le llamó “El Maximato”, Durante su período presidencial de 1924 a 1928, Calles hacía sus reuniones espiritistas en una casa en Tlalpan, pronto eso le resultó insuficiente, ya no le bastaba y terminó por acondicionar un salón de Palacio Nacional, a donde nadie podía entrar más que él y las personas que llevara para sus sesiones.

Las sesiones espiritistas de Calles se hicieron muy frecuentes, casi diarias, la gran mayoría de las ocasiones con él solo adentro y actuando como su propio médium; como en el caso de Madero, los espíritus, o esta práctica influyó en sus decisiones y políticas gubernamentales, afectando al país; Calles endureció su política hacia el Clero y la Iglesia al grado de provocar la “Guerra Cristera”, que durante tres años asoló a México, principalmente a la zona central y occidente del país, conflicto que resolvió y solucionó el Presidente Emilio Portes Gil en 1929.

En 1934, a la llegada del General Lázaro Cárdenas a la Presidencia, destierra a Plutarco Elías Calles y con él se va el espiritismo político. En 1940 asume el General Manuel Ávila Camacho como Presidente y permite el regreso del General Calles a México; el Presidente Ávila Camacho era conocido como “El Presidente Caballero” por honrar siempre su palabra, una vez que él daba su palabra, nunca se echaba para atrás, por eso él concluyó todas y cada una de las obras y acuerdos que ofreció durante su campaña, “es palabra empeñada, se tiene que cumplir” decía él y también era conocido por su profundo catolicismo, aunque no prohibió la práctica del espiritismo en México, si la prohibió de tajo dentro de su gobierno, entre sus colaboradores.

Al General Ávila Camacho se le quiso asociar al espiritismo, cuando un adversario político sacó una supuesta relación de asistentes a una sesión y ahí figura el nombre de un “Manuel Ávila”, pero el historiador José Gil Olmos desestima la veracidad de esta, aduciendo que al General Ávila Camacho siempre se le vincularon sus dos apellidos al nombrarlo.

Llega Miguel Alemán y Catemaco, Veracruz, se convierte en la capital metafísica de los políticos

De acuerdo con el historiador José Gil Olmos, los presidentes y políticos siguieron perteneciendo y emanando de las logias masónicas, lo cual aparentemente no tiene nada de malo, pasaron por la práctica del espiritismo, la cual sí influyó en la toma de algunas decisiones y políticas; pero el Presidente Miguel Alemán Valdés va más allá, da un paso y cruza hacia la brujería chamánica o también llamada “magia blanca”.

Miguel Alemán era un consumado espiritista, práctica a la que introdujo a su esposa y algunos de sus más allegados amigos y colaboradores; pero al igual que Calles, parece que llegó un momento en que le resultó insuficiente y decidió buscar chamanes, brujos y hechiceros y para ello, siendo veracruzano, qué mejor lugar que Catemaco, Veracruz, la meca de la chamanería y la brujería en México.

Antonio Vázquez Alba, mejor conocido como “El Brujo Mayor”, recién fallecido en mayo de este año 2023 y quien además era originario de Catemaco, aunque radicado en CDMX, confirmó lo que muchos sabían, de que los políticos viajan mucho a Catemaco a solicitar servicios de brujería y limpias, dichos viajes, disfrazados de campañas electorales o de giras de trabajo, el caso es que van muy seguido.

Otro asunto que destapó “El Brujo Mayor”, fue el reconocer que tanto él como algunos otros brujos, son y han sido “asesores espirituales” de varios presidentes y gobernadores y cobran en la nómina jugosos sueldos como parte del equipo de asesores del presidente o gobernador en turno, cual si fueran funcionarios públicos de primer nivel.

También “El Brujo Mayor” dice que tanto a Catemaco como a su “consultorio”, acuden no solo presidentes y gobernadores, sino infinidad de diputados y senadores, así como secretarios de estado, buscando algún hechizo o conjuro que los ayude a sobresalir en la política, o “limpias” para sacudirse la mala suerte, así como para hacer amarres para neutralizar algún “trabajo” que algún adversario les haya puesto a través de otro brujo.

El “Brujo Mayor” también ha revelado que Carlos Salinas de Gortari era un asiduo cliente de Catemaco, al igual que José María Córdoba Montoya y Pedro Aspe Armella; afirma que, desde hace varios años, hasta la actualidad, Cuauhtémoc Cárdenas, Beatriz Paredes Rangel y Andrés Manuel López Obrador, han asistido a Catemaco a solicitar servicios de brujería; esto último también lo corrobora el historiador José Gil Olmos.

Desde luego, este es un lado oscuro y casi desconocido de nuestros políticos, pero también es preocupante que este tipo de personajes influyan en el comportamiento de los gobernantes y en las decisiones que puedan afectar de manera negativa el rumbo de nuestro país y de todos los mexicanos.

En 1993 el Gobernador de Tamaulipas Manuel Cavazos Lerma, fiel seguidor de la Meditación Trascendental y del Gurú Maharishi Mahesh Yogi, trató de implantar la Meditación Trascendental en el sistema educativo de Tamaulipas; aunque dicha disciplina no es mala, puesto que se le han encontrado algunos beneficios terapéuticos, en ese momento no era algo recomendable, por lo que la SEP y el Sindicato de maestros no lo vieron con buenos ojos.

Política mexicana: vudú y magia negra con pico de gallo

En 1987, la carrera por la sucesión presidencial estaba en todo su apogeo, los secretarios de estado, todos queriendo ser el ungido por el gran dedo elector; la caballada estaba gorda, había pencos de muy buena alzada, como Manuel Bartlett, Secretario de Gobernación; Ramón Aguirre Velázquez, Regente del D.F.; Sergio García Ramírez, Procurador General; Francisco Labastida, Secretario de Energía y Carlos Salinas de Gortari, Secretario de Programación y Presupuesto.

Hacia mediados de 1987, Carlos Salinas de Gortari viajó a Haití con el fin de hacer un hechizo de vudú y santería, para que la magia vudú operara en el Presidente Miguel de la Madrid y que lo eligiera como su sucesor; una vez que el vudú estuvo hecho, los brujos le aseguraron que el Presidente estaba ya completamente amarrado al hechizo y que él sería designado candidato… y así fue. Lo que no sabemos, es si realmente funcionó el embrujo vudú.

En 1994, la Maestra Elba Esther Gordillo Morales, entonces Secretaria General del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y según Gil Olmos, gran aficionada a la magia negra, viajó a Nigeria a ver a un Gran Brujo, para que por medio de la magia negra, no perdiera su inmenso poder, dicho ritual consistió en matar un león y la maestra darse baños con la sangre del animal para “adquirir” su poder y fiereza; también realizó hechizos de vudú, para protegerse de su archienemigo político, Ernesto Zedillo, quien estaba por ser Presidente de México.

Por su parte, el brujo Wenceslao Flores Xala, mejor conocido en el mundo del ocultismo y la subcultura de la brujería como “El Gato Negro”, le contó al historiador José Gil Olmos como la política Beatriz Paredes recurrió a él para que mediante un hechizo pudiera recobrar el poder político; relata el brujo Flores Xala como llevó a Beatriz Paredes a un bosque cercano a Catemaco y ahí, mediante rituales de magia negra, sacrificando una gallina negra y lanzando conjuros, finalmente dice que terminaron ambos rezando oraciones a la Santa Muerte, para reforzar el poder político de Beatriz.

También comenta el brujo Flores Xala, de los ex gobernadores Fidel Herrera Beltrán de Veracruz y Ulises Ruiz de Oaxaca, como clientes muy frecuentes de sus servicios; también cuenta de cómo Enrique Peña Nieto confiaba ciegamente en una profecía que le hizo una vidente, quien le aseguró que sería Presidente de México, esa ocasión habría sido la única vez que Peña Nieto visitó Catemaco.

Pero eso no es todo, queda también al descubierto el ex Secretario de Seguridad Pública Federal, Genaro García Luna, de quien Gil Olmos asegura que cada vez que salía a comandar una misión, se encomendaba al “Ángel de la Muerte”, una figura que según Gil Olmos tenía instalada en su oficina en un altar junto a la Santa Muerte.

Otra mujer cuya frialdad, poder de manipulación y ambición de poder no conocía límites y era capaz de recurrir a todo por conseguirlo, era Martha Sahagún Jiménez, quien en la campaña de Vicente Fox era su vocera de campaña; las investigaciones del historiador Gil Olmos indican que Martha Sahagún le habría puesto varios “trabajos” a Vicente Fox para hacer que se casara con ella, como así sucedió.

Posteriormente, ya casados y Fox como Presidente, Martha Sahagún, asesorada por Elba Esther Gordillo, le suministraba a Fox desde pastillas y brebajes, hasta conjuros de magia negra para lograr que Fox obedeciera sus deseos, ocurrencias y proyectos. Martha Sahagún era muy católica, pero combinó su religión con el new age y las prácticas de brujería que le enseñaba Elba Esther, terminando por ser una mujer desagradable y repulsiva dentro de todo el aparato gubernamental.

Escándalo, bochorno, hazmerreír y vergüenza internacional para la justicia mexicana

Un episodio verdaderamente vergonzoso para la justicia mexicana, lo protagonizaron en 1997 el entonces Procurador General de la República, Antonio Lozano Gracia, el Sub Procurador General, Pablo Chapa Bezanilla y la bruja, vidente, y hechicera de vudú, Francisca Zetina, alias “La Paca”.

El 28 de septiembre de 1994, es asesinado José Francisco Ruiz Massieu, ex gobernador de Guerrero, ex dirigente nacional del PRI y cuñado del ex Presidente Carlos Salinas de Gortari, el atacante, un sujeto de nombre Daniel Aguilar Treviño fue detenido y declaró haber sido contratado por el Diputado Federal Manuel Muñoz Rocha, para asesinar al político mediante un pago de cincuenta mil pesos.

Lejos de cumplir con seriedad y profesionalismo su alto encargo de la procuración de justicia, este par de procuradores contratan a la bruja, hechicera y vidente Francisca Zetina, conocida como “La Paca”, quien por módicos cuatro millones de pesos de aquellos años, les diría donde encontrar los restos del infortunado Diputado Federal Manuel Muñoz Rocha, a quien el asesino material señaló como quien lo contrató; resulta que Muñoz Rocha era del grupo de gentes muy cercanos a Raúl Salinas de Gortari, quien de inmediato se convirtió en el principal sospechoso al haber tenido serios problemas con su cuñado Ruiz Massieu, aparentemente derivados del trato que el occiso le daba a su esposa Adriana Salinas de Gortari.

Pues bien, “La Paca” tenía que desquitar los cuatro milloncejos que costaban sus “servicios” y llevó a los dos egregios super procuradores y a su Policía Judicial Federal hasta el predio en donde sus poderes psíquicos le indicaban que estaban los restos de Muñoz Rocha; al excavar, aparece la osamenta y el sub Procurador Pablo Chapa Bezanilla de inmediato declara que sí es Muñoz Rocha y va más allá al declarar que lo mataron con un bate de beisbol.

Pero ¡oh, sorpresa!, el Presidente Ernesto Zedillo ordena que los Servicios Periciales de la PGR y expertos del FBI analicen bien la osamenta y éstos concluyeron que los huesos no solo no eran los restos de Muñoz Rocha, sino que además no eran de una sola persona, pertenecían a varias y con esto se derrumbó el teatro; resulta que “La Paca” le ordena a su yerno Joaquín Rodríguez Cortés que consiga una osamenta para plantarla en el predio propiedad de Raúl Salinas de Gortari; y al yerno se le ocurre exhumar el cadáver de su propio padre, pero no se percató de que en la tumba familiar estaban ya revueltos los restos de otros parientes.

Como resultado de éste bochorno en que Lozano Gracia metió a la PGR, el Presidente Zedillo ordena la destitución de Antonio Lozano Gracia y de Pablo Chapa Bezanilla, quien huyó a España; se ordenó el arresto de la bruja Francisca Zetina y sus seis cómplices y el arresto de Raúl Salinas de Gortari, puesto que en terreno de su propiedad se montó el escándalo.

Pero no todo terminó ahí, tras el escándalo, se supo que Raúl Salinas de Gortari era cliente frecuente de “La Paca”, que gustaba de comprar amuletos en África, como colmillos de elefante y la hechicera le orientaba sobre como usarlos;

también salió a la luz, que Raúl Salinas de Gortari y otros prominentes políticos, cuyos nombres no fueron revelados, formaban un grupo llamado “La Hermandad”, dedicados a la práctica del espiritismo, magia negra y el culto a la Santa Muerte.

Por último, el historiador José Gil Olmos asegura que todos los brujos, hechiceros, chamanes, curanderos, videntes y vuduistas que ha entrevistado coinciden en decir que consideran a los políticos que los consultan, como “unos ignorantes”, pero también afirman que la magia y la brujería han estado siempre presentes en la política mexicana…y parece que así seguirá siendo.

Fuentes Bibliográficas:

+ infobae.com

+ elsoldelalaguna.com.mx

+ istor.cide.edu

+ masdemx.com

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