El terror desatado este fin de semana en Hidalgo del Parral, con su trágico saldo de muertos y un cuerpo desmembrado, no es un evento aislado, sino la culminación de una guerra de desgaste que se cocinaba a fuego lento en los márgenes del llamado Triángulo Dorado. Lo que presenciamos no fue un simple ajuste de cuentas, sino un movimiento estratégico clave en el tablero del crimen organizado por el control de la región sur de Chihuahua.
De acuerdo con versiones extraoficiales que circulan en las agencias de seguridad estatal, el músculo detrás de la reciente embestida es “La Línea”, el brazo operativo del Cártel de Juárez. Por meses, este grupo ha estado ejecutando una ofensiva calculada para arrebatar el dominio de la plaza a sus históricos rivales: “Los Salgueiro”, una facción ligada al Cártel de Sinaloa.
La estrategia de “La Línea” ha resultado efectiva. Fuentes indican que el grupo juarense logró que la base principal de “Los Salgueiro”, ubicada en Guadalupe y Calvo, se viera forzada a replegarse hacia áreas más remotas, adentrándose en poblaciones del estado vecino de Sinaloa.
Este debilitamiento no solo fue producto de la presión externa. La estructura de “Los Salgueiro” ya venía fracturada por graves conflictos internos. La captura de figuras clave como Ovidio Guzmán y la compleja situación de Ismael “El Mayo” Zambada terminaron de fragmentar al Cártel de Sinaloa a nivel regional. “La Línea” aprovechó esta fisura para consolidar sus avances en la sierra.
Tras asegurar territorio en Guadalupe y Calvo, la ambición de “La Línea” se dirigió directamente a Parral, un centro neurálgico para el tránsito y la economía ilícita. Las incursiones se intensificaron, contando con el apoyo de aliados provenientes tanto de la sierra como del corredor de Jiménez.
El ataque de este fin de semana, con el sangriento enfrentamiento en el Carril de Santa Teresa, representa la ejecución del golpe de gracia. Los informes sugieren que el grupo delincuencial juarense contaba con información precisa sobre la presencia de los principales operadores de “Los Salgueiro” en ese punto. El carril de carreras de caballos no es solo un sitio de esparcimiento; es un lugar donde convergen las apuestas de alto nivel y se manejan grandes flujos de efectivo, convirtiéndolo en un objetivo de alto valor estratégico para debilitar las finanzas y la estructura de mando rival.
La ola de violencia que bañó de sangre a Parral no es casualidad; es el signo inequívico de que el Cártel de Juárez ha decidido tomar el control total de este corredor sur. Las autoridades están obligadas a reconocer que lo ocurrido no es un hecho aislado, sino una declaración de guerra territorial que exige una respuesta coordinada y sostenida para evitar que la ciudad se convierta en un permanente campo de batalla.



