Miles de campesinos, indígenas, estudiantes y trabajadores marcharán con un mensaje común: defender la soberanía, respaldar al Gobierno Nacional y rechazar cualquier forma de intervención extranjera.
Colombia vive este miércoles una jornada nacional de movilización popular en defensa de la soberanía, impulsada por organizaciones sociales, campesinas, indígenas y sindicales, en respuesta directa a las recientes amenazas militares del presidente estadounidense Donald Trump, quien declaró que la nación suramericana podría convertirse en objetivo de “ataques” bajo el argumento de la lucha antidrogas.
La fecha coincide con la conmemoración del Día Internacional de los Derechos Humanos, dotando a las marchas de un significado adicional frente al creciente clima de tensión geopolítica en la región. Las concentraciones están convocadas desde las 15H00 horas en plazas centrales de todo el país, mientras que en Bogotá la marcha partirá desde la embajada de Estados Unidos hasta la emblemática Plaza de Bolívar.
El presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Fabio Arias, expresó un rechazo absoluto a los pronunciamientos del mandatario estadounidense. “No estamos de acuerdo con ninguna amenaza de guerra contra Colombia”, afirmó, denunciando el tono intervencionista de Washington y advirtiendo que la soberanía nacional no está en negociación.
En la misma línea, el presidente de la Confederación General del Trabajo (CGT), Percy Oyola, alertó que una eventual intervención extranjera implicaría “nuevos agravios” y un retroceso histórico en materia de derechos humanos. Ambas centrales sindicales insisten en que “el pueblo viene en paz, con dignidad y decisión”, pero no permitirá la imposición de agendas militares ajenas a los intereses nacionales.
Para la Minga Indígena y organizaciones de base, las declaraciones de Trump representan “una amenaza supremamente grave” que no solo desconoce la soberanía, sino que reedita lógicas coloniales y doctrinas de dominación sobre América Latina. Dirigentes indígenas denunciaron la posibilidad de un giro autoritario, similar al que precedió hechos históricos de violencia como la Masacre de las Bananeras de 1928.
Estas preocupaciones fueron reforzadas por el propio presidente Gustavo Petro, quien desde Ciénaga (departamento del Magdalena, norte) recordó que hace casi un siglo Estados Unidos también presionó militarmente a Colombia para proteger intereses corporativos extranjeros. “Mucho de lo que aconteció ayer, acontece hoy”, afirmó el mandatario, subrayando que hoy también hay advertencias directas desde Washington si Colombia no se ajusta a sus designios.
Durante una reunión de gabinete el pasado 2 de diciembre, el Presidente estadounidense declaró:
“Cualquiera que produzca drogas y las venda en nuestro país está expuesto a ataques. También Colombia.”
Afirmó, sin fundamento, que Colombia tiene “plantas de fabricación de cocaína” y sugirió que su Administración se reserva la potestad de lanzar operaciones militares en territorio colombiano. Las palabras generaron indignación en sectores políticos, sociales y académicos que las consideran un grave precedente de injerencia y de utilización del discurso antidrogas como herramienta geopolítica.
Las organizaciones convocantes hicieron un llamado simbólico a izar la bandera de Colombia en hogares urbanos y rurales como expresión de unidad y resistencia frente a las amenazas externas. Para los movimientos sociales, este gesto es una afirmación de identidad y una respuesta colectiva a los intentos de presionar al Gobierno Nacional mediante sanciones, intimidación diplomática o advertencias militares.
Las manifestaciones ocurren en un contexto hemisférico marcado por la escalada militar estadounidense en el Caribe, las amenazas de intervención contra Venezuela y las declaraciones de funcionarios de Washington sobre posibles “operaciones preventivas” en América Latina.
En Colombia, la jornada de hoy será una demostración de fuerza social frente a ese escenario. Miles de campesinos, indígenas, estudiantes y trabajadores marcharán con un mensaje común:
defender la soberanía, respaldar al Gobierno Nacional y rechazar cualquier forma de intervención extranjera.
Mientras avanza la tarde, el país se prepara para una de las movilizaciones más significativas de los últimos años, en un momento en que la disputa por el rumbo de Colombia —y de la región— se libra no solo en las plazas, sino también en el tablero geopolítico global.



