Como parte de su ofensiva contra los inmigrantes, el gobierno del presidente estadunidense, Donald Trump, ha enjaulado a más de 6 mil niños en centros de detención, más de 205 mil menores han sufrido la detención de por lo menos uno de sus padres, a veces ambos, y después de años todavía no se ha logrado reunificar a más de mil pequeños con sus familias tras ser separados durante el primer periodo del actual mandatario.
Todo esto en el único país en el mundo que aún no ratifica la Convención sobre los Derechos del Niño, adoptado por la Organización de Naciones Unidas (ONU), en 1989.
A pesar de advertencias de pediatras y sicólogos sobre el trauma de largo plazo que sufren los menores de edad al ser encarcelados, de presenciar a sus padres esposados y a veces golpeados por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) o de ser separados de sus familias, la administración de Trump continúa usando estas medidas contra menores a propósito como un arma para frenar el flujo migratorio e imponer un clima de terror entre las comunidades de extranjeros sin documentos.
Más de 6 mil 200 menores de edad han sido detenidos y encarcelados por el gobierno federal desde que comenzó el segundo periodo del mandatario republicano, según un análisis del Marshall Project emitido en abril.
Hay 226 capturas por día
En promedio, hay 226 niños encarcelados en un dado día, es decir, 10 veces más en comparación al promedio al final de la presidencia de Joe Biden.
“Jamás ningún niño inocente deberá ser encarcelado. La cruel campaña de deportación masiva del gobierno de Trump está destrozando a la infancia e inflige traumas que estos menores llevarán por el resto de sus vidas”, denunció el diputado federal Joaquín Castro, uno de varios legisladores que han intentado visitar centros de detención para examinar las condiciones, incluyendo el de Dilley en Texas, que por algún tiempo fue el preferido para enviar familias con niños detenidos alrededor del país.
Bajo la ley, establecida por un acuerdo legal conocido como el acuerdo Flores de 1997, los menores de edad no pueden permanecer encarcelados por más de 20 días y también tienen derechos a condiciones básicas de bienestar. Pero esas normas, denuncian investigadores, han sido violadas constantemente. No sólo hay cientos de quejas formales por las condiciones insalubres severas –incluyendo alimentos con gusanos o contaminados, falta de atención médica y sin acceso a juguetes o lápices. Más aún, según el Marshall Project, más de mil 600 niños han estado enjaulados por más de 20 días, algunos por meses.
Justificaciones de la Casa Blanca
Las autoridades federales justifican que estas familias optan por estar encarceladas con sus niños, ya que pueden decidir “autodeportarse” y no permanecer en un centro de detención.
Stephen Miller, asesor de la Casa Blanca y arquitecto de estas medidas, ha justificado todas las políticas contra los inmigrantes “ilegales”, al afirmar que si tanto quieren a sus familias la mejor opción es abandonar Estados Unidos y regresar con los suyos.
De hecho, expertos afirman que ese es el objetivo. Este es “un esfuerzo estratégico y coordinado específicamente dirigido contra niños, con la meta de hacer que la vida sea tan intolerable para las familias inmigrantes para que sientan que no tienen otra opción más que irse”, afirmó Kika Matos, presidenta de la National Immigration Law Center, al The New Yorker.
Un nuevo informe de la Brookings Institution calcula que más de 205 mil niños, tres cuartos de ellos –145 mil– ciudadanos de Estados Unidos, han tenido por lo menos un padre detenido desde el inicio de este gobierno de Trump.
El informe de Brookings, uno de los centros de investigaciones y análisis de mayor prestigio en Washington, calcula además que más de 53 mil de estos infantes con por lo menos un padre detenido son menores de seis años de edad. La Jornada.




