{"id":201107,"date":"2026-04-13T11:58:03","date_gmt":"2026-04-13T16:58:03","guid":{"rendered":"https:\/\/lagaceta.com.mx\/ch\/?p=201107"},"modified":"2026-04-13T11:58:05","modified_gmt":"2026-04-13T16:58:05","slug":"una-persona-requiere-mas-de-2-mil-500-pesos-para-comer-al-mes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lagaceta.com.mx\/ch\/2026\/04\/13\/una-persona-requiere-mas-de-2-mil-500-pesos-para-comer-al-mes\/","title":{"rendered":"Una persona requiere m\u00e1s de 2 mil 500 pesos para comer al mes"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El panorama econ\u00f3mico para las familias mexicanas se torna cada vez m\u00e1s complejo tras revelarse que el costo de la vida b\u00e1sica ha superado con creces el ritmo de la inflaci\u00f3n general. Seg\u00fan los datos publicados este lunes por el INEGI correspondientes a marzo de 2026, la canasta alimentaria se ha disparado, estableciendo que una persona requiere ahora un m\u00ednimo de <strong>2 mil 571 pesos<\/strong> mensuales en zonas urbanas y <strong>1 mil 940 pesos<\/strong> en \u00e1reas rurales \u00fanicamente para no caer en la pobreza extrema alimentaria. Esta presi\u00f3n financiera se intensifica al considerar gastos esenciales como vivienda, salud, transporte y educaci\u00f3n, elevando el umbral de bienestar a <strong>4 mil 940 pesos<\/strong> en las ciudades y <strong>3 mil 553 pesos<\/strong> en el campo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El principal responsable de este encarecimiento tiene nombre y apellido: el jitomate. Este producto se ha convertido en el &#8220;villano&#8221; del bolsillo familiar con un incremento anual estratosf\u00e9rico del <strong>126.3%<\/strong>. El impacto de este insumo es tan profundo que explica casi la mitad del aumento total de la canasta en comunidades rurales y casi un tercio en las zonas urbanas. A este fen\u00f3meno se suma, en las ciudades, el alza del <strong>7.1%<\/strong> en alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, como fondas y restaurantes, lo que representa una cuarta parte de la presi\u00f3n inflacionaria en el entorno citadino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo m\u00e1s alarmante para los analistas es la brecha entre el aumento de la comida y la econom\u00eda general; mientras que la inflaci\u00f3n de marzo se situ\u00f3 en un <strong>4.6%<\/strong>, el costo de los alimentos b\u00e1sicos en el campo subi\u00f3 un <strong>7.9%<\/strong> y en la ciudad un <strong>8.1%<\/strong>. Esto significa que los productos de primera necesidad se est\u00e1n encareciendo a casi el doble de velocidad que el resto de los bienes y servicios, un golpe directo a los hogares con menores ingresos que destinan la mayor parte de su presupuesto a llenar la despensa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s all\u00e1 del plato de comida, otros rubros tambi\u00e9n ejercen presi\u00f3n sobre el gasto familiar, destacando el transporte p\u00fablico y los cuidados personales en las zonas rurales, mientras que en las urbes los costos de educaci\u00f3n, cultura y recreaci\u00f3n han mostrado repuntes significativos. Estas cifras, calculadas mensualmente por el INEGI desde julio de 2025, funcionan como el term\u00f3metro oficial de la pobreza en M\u00e9xico, evidenciando que, pese a la estabilidad de otros sectores, el derecho b\u00e1sico a la alimentaci\u00f3n y el bienestar integral sigue alej\u00e1ndose del poder adquisitivo de gran parte de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El panorama econ\u00f3mico para las familias mexicanas se torna cada vez m\u00e1s complejo tras revelarse que el costo de la vida b\u00e1sica ha superado con creces el ritmo de la inflaci\u00f3n general. Seg\u00fan los datos publicados este lunes por el INEGI correspondientes a marzo de 2026, la canasta alimentaria se ha disparado, estableciendo que una persona requiere ahora un m\u00ednimo de 2 mil 571 pesos mensuales en zonas urbanas y 1 mil 940 pesos en \u00e1reas rurales \u00fanicamente para no caer en la pobreza extrema alimentaria. 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Lo m\u00e1s alarmante para los analistas es la brecha entre el aumento de la comida y la econom\u00eda general; mientras que la inflaci\u00f3n de marzo se situ\u00f3 en un 4.6%, el costo de los alimentos b\u00e1sicos en el campo subi\u00f3 un 7.9% y en la ciudad un 8.1%. Esto significa que los productos de primera necesidad se est\u00e1n encareciendo a casi el doble de velocidad que el resto de los bienes y servicios, un golpe directo a los hogares con menores ingresos que destinan la mayor parte de su presupuesto a llenar la despensa. M\u00e1s all\u00e1 del plato de comida, otros rubros tambi\u00e9n ejercen presi\u00f3n sobre el gasto familiar, destacando el transporte p\u00fablico y los cuidados personales en las zonas rurales, mientras que en las urbes los costos de educaci\u00f3n, cultura y recreaci\u00f3n han mostrado repuntes significativos. 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