El reciente asesinato de Carlos Manzo, presidente municipal de Uruapan, Michoacán, no solo ha desatado una ola de protestas y una crisis de seguridad nacional, sino que también ha forzado a figuras influyentes de las redes sociales a romper su silencio sobre la violencia en el país.
A la condena pública de influencers como Yulay y Farid Dieck se suma ahora la voz de Luisito Comunica, el popular youtuber mexicano con más de 33.6 millones de seguidores en Instagram.
A través de sus historias de Instagram, el creador de contenido se pronunció sobre el crimen ocurrido el 1 de noviembre y la situación nacional. Luisito, uno de los influencers más seguidos de América Latina, confesó que hizo la declaración a petición de sus seguidores y a pesar del riesgo de ser víctima de linchamiento digital, un fenómeno que asegura sufrir cada vez que aborda temas políticos o de seguridad.
“Qué horrible la noticia del alcalde de Michoacán que mataron, pues porque quería hacer las cosas bien. Acá en México quieres hacer las cosas bien y, pues llegan y te matan… Lo único que diré es que es muy triste. Tú quieres hacer algo bien en el gobierno, te matan los malos, ellos son los que mandan realmente”, sentenció.
El youtuber concluyó su breve pero contundente reflexión con un “Me dueles, México. Me dueles un chingo”, y compartió un screenshot de un chat donde la violencia en México era calificada como “Algo normal ya en México”, a lo que él replicó: “Lo normal. Lo de todos los días. Ya nadie se sorprende.”
Carlos Manzo fue asesinado a balazos el pasado 1 de noviembre en la plaza principal de Uruapan mientras participaba en el Festival de las Velas. El ataque fue perpetrado por sujetos armados que lograron evadir la seguridad, uno de los cuales fue abatido en el lugar e identificado como Osvaldo Gutiérrez Velázquez, alias “El Cuate”.
Las investigaciones de la Fiscalía General del Estado de Michoacán apuntan a vínculos del agresor con células operativas del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Manzo, durante su gestión, había exhibido y denunciado públicamente múltiples operativos contra el CJNG y Los Caballeros Templarios, lo que, según expertos en seguridad como David Saucedo, sugiere que el crimen fue una “advertencia para debilitar la resistencia institucional” en la región.
El trágico suceso ha escalado a una crisis política y social, provocando manifestaciones y una oleada de exigencias de justicia en Uruapan, Morelia y Apatzingán.




