Dicen que en política, la forma es fondo, y en Chihuahua las formas se están perdiendo —o transformando— a una velocidad vertiginosa. Las aguas al interior del panismo estatal, que hasta hace poco parecían mansas, han comenzado a agitarse peligrosamente tras una serie de “destapes” que no han pasado desapercibidos en el Palacio de Gobierno.
El primer aviso llegó con el desfile reciente, donde, rompiendo con la institucionalidad del evento, aparecieron pancartas vitoreando al alcalde capitalino, Marco Bonilla. A esto se le sumó el “calcatón” realizado posteriormente en la capital, una movilización que olió más a precampaña que a gestión municipal.
El Disgusto en Palacio
Fuentes cercanas al círculo rojo aseguran que estas acciones anticipadas cayeron como balde de agua fría en el despacho de la gobernadora Maru Campos. La lectura es clara: acelerar los tiempos sin la venia de la jefa política del estado no es un acto de valentía, sino de desafío. La molestia no es menor; en el PAN, la disciplina y los tiempos son sagrados, y saltarse las trancas suele tener costos políticos elevados.
Esto nos lleva obligadamente al terreno de la especulación y al análisis de los escenarios posibles rumbo al 2027.
¿El Plan B es Tricolor?
Aquí es donde la trama se complica. La gran interrogante que circula en los “café políticos” es: ¿Qué pasaría si la alianza PAN-PRI se rompe? O peor aún para el edil, ¿qué sucede si Marco Bonilla no es el “ungido” por Acción Nacional?
La hipótesis no es tan descabellada como suena. Si el PAN decide cerrar filas con otro perfil o si el castigo por la anticipación es la banca, Bonilla podría no quedarse de brazos cruzados. Hay que poner mucha atención a las señales:
- El coqueteo abierto: El alcalde no ha ocultado sus buenas relaciones con el Revolucionario Institucional.
- Las reuniones clave: Recientemente, se le vio muy cómodo en reuniones con gobernadores y empresarios de “cepa priista”. Esos encuentros no son casualidad; son mensajes.
Si el blanquiazul le cierra la puerta, el alcalde podría estar construyendo su propia ventana de oportunidad vistiendo la casaca tricolor. El PRI, ávido de figuras con estructura y capital político en la capital, difícilmente le haría el feo a un activo como Bonilla si las negociaciones de alianza se caen.
Tiempo al Tiempo
Por lo pronto, la moneda está en el aire. El futuro inmediato de esta novela política depende enteramente del comportamiento del alcalde en los próximos meses. ¿Bajará el perfil para reconciliarse con la Gobernadora o doblará la apuesta buscando amarrar su futuro, ya sea en azul o en tricolor?
Lo único seguro es que en Chihuahua, el “fuego amigo” calienta más que el sol del desierto.



