El gobierno venezolano anunció la liberación de un número importante de presos políticos, tanto venezolanos como extranjeros, como parte de lo que calificó como un gesto para contribuir a la unión nacional y a la búsqueda de la paz. El anuncio fue hecho por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, quien aseguró que los procesos de excarcelación comenzaron de inmediato.
Rodríguez afirmó que la decisión responde a una intención de propiciar un clima de estabilidad y convivencia, en un momento de alta tensión política. Horas después, el canciller de España, José Manuel Albares, señaló que entre las personas liberadas podrían encontrarse ciudadanos españoles, lo que consideró un paso positivo en la nueva etapa que atraviesa el país sudamericano.
Tanto Estados Unidos como la oposición venezolana han insistido en la liberación de presos políticos como condición indispensable para avanzar hacia una salida democrática. Organizaciones como Foro Penal estiman que cientos de personas continúan privadas de la libertad por razones políticas y han reiterado el llamado a una amnistía amplia.
Desde la oposición, la Plataforma Unitaria Democrática advirtió que la excarcelación debe ser total y acompañarse del cese de la represión y del desmantelamiento de grupos armados irregulares. En la misma línea, organizaciones de derechos humanos como Provea subrayaron que liberar a algunos detenidos no basta, mientras persistan denuncias de tortura, detenciones arbitrarias y condiciones inhumanas en centros de reclusión.
Aunque la medida ha sido recibida como un gesto relevante, distintos actores coinciden en que el impacto real dependerá de que no se trate de liberaciones selectivas y de que vaya acompañada de acciones concretas para garantizar justicia, rendición de cuentas y respeto pleno a los derechos humanos en Venezuela.



