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#LaNeta– Vivir en Chihuahua se está volviendo un lujo; rentas comercial y habitacional por los cielos

El Centro Histórico de Chihuahua, ese corazón que presume el título de Barrio Mágico, enfrenta hoy una paradoja peligrosa: mientras el flujo de visitantes crece, sus cortinas de hierro se desploman. La advertencia lanzada por Claudia Portillo López, presidenta de Cocentro, no es solo un reclamo gremial, es el síntoma de una enfermedad urbana que está asfixiando a la capital: la especulación inmobiliaria desmedida.

La realidad es cruda. No existe un tabulador, una regla, ni un gramo de sensibilidad social en la fijación de precios. El costo de ocupar un espacio en el primer cuadro de la ciudad ha dejado de responder al valor real del comercio para obedecer únicamente al capricho de los dueños de los inmuebles.

Cuando una renta base comienza en los 15 mil pesos y escala sin rubor por encima de los 100 mil mensuales, el mensaje para el emprendedor chihuahuense es claro: este espacio no es para ti. El abandono de locales en las calles principales no es falta de interés comercial, es un desplazamiento forzado provocado por una avaricia que no encuentra contrapesos regulatorios.

Pero el problema no se queda en el aparador. Esta “burbuja” del centro es el espejo de lo que ocurre en el sector habitacional. Vivir en Chihuahua se está volviendo un lujo. Mientras las rentas comerciales expulsan a los negocios locales, los precios de arrendamiento de vivienda en la ciudad siguen una trayectoria similar hacia las nubes.

Hoy, un joven profesional o una familia promedio ven cómo el sueño de la vivienda propia se aleja, mientras el mercado de rentas se encarece bajo la misma lógica que menciona Portillo: la falta de regulación y la ley de “el que quiera, que pague”.

Si el Centro Histórico se llena de locales vacíos por costos impagables, perdemos identidad y dinamismo. Si la vivienda se vuelve prohibitiva, perdemos a nuestra fuerza laboral y talento joven.

Los puntos clave de esta crisis silenciosa son:

  • Falta de regulación: Los propietarios operan en un vacío legal donde el costo lo dicta la ambición, no el mercado real.
  • Barreras de entrada: Emprendedores y pymes son sustituidos por grandes cadenas o, peor aún, por el abandono.
  • Gentrificación habitacional: El encarecimiento de la vivienda empuja a la población hacia las periferias, encareciendo los servicios públicos.

Es urgente que el sector público y el privado se sienten a la mesa. Una ciudad que no puede pagar sus propios espacios es una ciudad que, tarde o temprano, se queda sin alma. No basta con ser un “Barrio Mágico” en el papel si, en la práctica, Chihuahua se está volviendo inalcanzable para los chihuahuenses.

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