En el siempre vibrante estado de Sinaloa, lo que debía ser un apoyo para cuadernos y uniformes terminó en un episodio digno de Caso Cerrado. Walter, un padre con una visión muy particular de la “administración financiera”, fue confrontado por su ex pareja tras ser acusado de confundir la Beca Rita Cetina de su hija con su propio fondo personal para gastos desconocidos.
Según los reportes, Walter y su actual pareja decidieron que los $1,900 pesos mensuales que el gobierno otorga para que los adolescentes no dejen la secundaria, se veían mejor en sus bolsillos que en la mochila de la estudiante.
La madre de la menor, tras darse cuenta de que la tarjeta del Bienestar tenía más actividad en “gastos familiares ajenos” que en útiles escolares desde octubre de 2024, decidió armar un operativo de recuperación de activos, pero no fue sola: llevó a la policía municipal como escolta de honor.
Lejos de pedir una disculpa o intentar un acuerdo de pagos chiquitos, Walter decidió que la mejor defensa era un buen ataque (de gritos).
Walter llamó a su ex “cínica” y “malagradecida”, asegurando que ella era quien había hecho “perder el tiempo” a la hija. El oficial de policía, que seguramente solo quería terminar su turno en paz, tuvo que intervenir cuando Walter empezó a subir los decibelios, advirtiéndole que o entregaba el plástico o estrenaba esposas.
“Eres una cínica, por tratar de que la niña te mantuviera”, gritó Walter, en una maniobra de proyección psicológica digna de un Oscar, mientras se negaba a soltar el apoyo que —irónicamente— no era para él.
Al final, la Beca Rita Cetina —diseñada para aliviar los gastos educativos— terminó provocando un gasto extra de adrenalina y una visita oficial de la ley. Se espera que la tarjeta regrese a manos de quien realmente la necesita para estudiar, y que Walter busque otra fuente de ingresos que no implique el presupuesto escolar de su descendencia.



