Chihuahua, Chih.- Con una ceremonia simbólica realizada en Plaza del Ángel, autoridades militares y civiles marcaron el inicio del proceso de destrucción de mil 90 armas de fuego decomisadas en distintos puntos del estado.
Del total, 723 son armas cortas y 367 armas largas, de diversos tipos y calibres. Durante el acto se precisó que la inutilización del armamento no se lleva a cabo en ese momento, ya que implica un procedimiento técnico y legal posterior, por lo que el evento representó el arranque formal del proceso.
Las armas fueron aseguradas por autoridades civiles y militares en zonas urbanas, rurales y serranas consideradas conflictivas en Chihuahua, y puestas a disposición de la Secretaría de la Defensa Nacional conforme al artículo 82 de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos.
La ceremonia fue encabezada por el general de Brigada de Estado Mayor Felipe González Moreno, comandante de la Quinta Zona Militar, y contó con la presencia del secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña Grajeda, en representación de la gobernadora María Eugenia Campos Galván; del fiscal general del Estado, César Jáuregui; y del secretario de Seguridad Pública estatal, Gilberto Loya, además de mandos de la Sedena, Guardia Nacional y representantes de la Fiscalía General de la República y del Ayuntamiento.
En su mensaje, el mando militar destacó que la seguridad es una condición esencial para el desarrollo del país y que este tipo de acciones reflejan la coordinación entre fuerzas armadas, autoridades de los tres órdenes de gobierno y ciudadanía.
“En esta fecha mil 90 armas quedan fuera de las calles”, expresó, al subrayar que en manos de personas que delinquen representarían un riesgo para la sociedad. Añadió que programas como el canje de armas y la estrategia “Sí al desarme, sí a la paz” buscan fomentar la entrega voluntaria de armamento para prevenir delitos y proteger a las familias.
Las autoridades reconocieron el trabajo de las fiscalías federal y estatal para concretar los procedimientos legales que permiten poner el armamento bajo control de la Sedena y avanzar en su destrucción definitiva.



