La violencia que golpea al municipio de Gran Morelos dejó sin elementos a la Policía Municipal, luego de que todos los agentes renunciaran tras el ataque reciente contra personas desplazadas y policías locales.
Ante esta situación, el alcalde Óscar Luis Miramontes Pérez acudió este martes a reunirse con Francisco Sáenz, encargado de despacho de la fiscalía estatal para solicitar apoyo de seguridad, al señalar que la población vive con miedo y que incluso algunas familias han comenzado a abandonar la comunidad.
El presidente municipal explicó que la renuncia masiva ocurrió el domingo pasado, días después de que dos agentes municipales fueran atacados. Comentó que, tras esos hechos, ninguno de los policías volvió a presentarse a trabajar y posteriormente todos decidieron dejar el cargo.
“Nos quedamos sin seguridad pública y precisamente a eso venimos”, expresó el alcalde al llegar a la Fiscalía, donde tenía programada una reunión con el fiscal a las 10 de la mañana.
Miramontes Pérez reconoció que la situación en el municipio se ha vuelto crítica, pues la población se encuentra “paniqueada” y asustada por la violencia constante que se vive desde hace meses. Incluso, aseguró que algunas personas ya comenzaron a salir de la localidad por temor.
Indicó que la principal petición es el envío de apoyo de seguridad, ya que la ausencia de policías municipales deja al municipio sin capacidad de atender accidentes, conflictos familiares y otros incidentes cotidianos.
El alcalde también confirmó que uno de los agentes atacados resultó herido por bala en la cabeza, aunque señaló que se encuentra fuera de peligro y sería intervenido quirúrgicamente para extraer el proyectil.
Gran Morelos cuenta con una población aproximada de entre 3 mil y 3 mil 500 habitantes, quienes actualmente enfrentan la incertidumbre ante la falta de corporación policial en el municipio.




